La comunicación es una de las primeras cosas que aprendemos en la vida. Es curioso como vamos creciendo y asimilando palabras o aprendiendo hablar más, menos sabemos que decir o como pedir lo que queremos de verdad.
Pues muchas veces hay cosas que no queremos escuchar, aunque obviamente al final no puedes evitar hablar de ciertas cosas, simplemente no podemos estar callados más tiempo.
Hay cosas que exceden a las palabras. Son producto de la acción en este caso fue producto de la inacción. Una falla proveniente del pasado que no se resuelve en el presente y va a manchar el futuro. Como duele perder el recuerdo de algo que nunca sucedió. La representación banal de una historia errada incluso desde el autor. Para no entrar en más preámbulos: una simple ilusión de amor, de esta se puede decir todo, incluso la verdad, precisamente porque la palabra no introduce ya ningún efecto, no tiene ninguna consecuencia, salvo la de confirmar una vez tras otra su terrible, peligrosa, devastadora inutilidad pues como se vera aquí quienes hablan son las imágenes de recuerdos que nunca serán ya ni eso.
Conocedor de mi derrota he de confesar y resentir que no se pudo. Ya ni las buenas intensiones nos quedan así que es prudente dar un paso, no al costado sino a cualquier lado y padecer mutuamente por separado, porque amores que matan nunca mueren y este tiene muchas ganas de vivir, sería un a lastima desaprovechar tanta desdicha convertida en soledad.
No dije que seria buena siempre dije que seria patética y no he mentido, esta historia tan bien a terminado.
lunes, 27 de octubre de 2008
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