domingo, 30 de noviembre de 2008

vENENO Y MIEL::.

"Llévame al lugar de los sueños donde todos quieren llegar y unirme a tus sentimientos y mientras vas leyendo estas torpes líneas sé que sonríes"...


"A la apasionada exploración de lo desconocido (la aventura) prefirió la apoteosis de lo conocido (el regreso). A lo infinito (ya que la aventura nunca pretende tener un fin) prefirió el fin (ya que el regreso es la reconciliación con lo que la vida tiene de finito)".

Quizás por lo impertinente quizás porque en el fondo siente lo mismo que yo...El aventurero es un ensimismado que profesa una lealtad inquebrantable a sí mismo en tanto que apasionado de la aventura...


Sería como suponer que quien vive permanentemente en lo conocido, alguna vez decida volverse un aventurero de por vida. Quizá lo más probable sea que los seres humanos atraviesen por etapas aventureras que culminan con reposos de guerrero, para después salir otra vez de su cueva y explorar la vastedad del mundo moviéndose en el filo de lo imprevisto, de lo emocionante, de lo desconocido. Quiero decir que no veo la razón para hacer de la aventura y el reposo una dicotomía bipolar irreconciliable, y que tal vez convenga más hablar de dos contrarios que, por serlo, se complementan en una alternancia armónica que dura hasta que la energía vital cede su lugar a la iluminación y la trascendencia que nos llega con la visita segura y fatal de nuestra muerte.


Que se tome breves descansos de guerrero no quiere decir que el aventurero renuncie al vértigo de su libertad para entregarse por siempre al tedio de lo conocido. Esto no es de aventureros. Así proceden quienes jamás se han atrevido a lanzarse de cabeza en la aventura y tan sólo han husmeado en sus suburbios con timidez y cobardía. Ellos son los pobres de espíritu que ocultan sus indomables sueños de libertad bajo el triste y desgastado manto de la madurez y la cordura


jueves, 27 de noviembre de 2008

mAL, SE TU MI BIEN::.

Ezequiel, fue un gran error tan sólo regresar. Era pronto y a la gente le cuesta olvidar. Ezequiel respira hondo al descender del tren. Es extraño, nadie está esperando en el andén. Una breve intuición: algo huele a maldición. Pero se dirige a la casa en la que se crió.

Y habla con su madre:
-Soy yo, madre, ¿no lo ves?-

Madre dice:
-Olvida que algún día te engendré-.

Y habla con su padre:
-Padre, ¿qué ocurre aquí?-

Padre no contesta; se limita a maldecir.

Ezequiel se acerca al bar; alguien le sabrá explicar. Pero todos callan, todo el mundo calla al verlo entrar. Dicen que hizo algo y nunca nadie lo olvidó,pero él no consigue recordarlo y su vida entera se redujo a maldicióncon los años y los años.

Ezequiel, mejor te vas de noche y sin molestar.
Ezequiel se oculta junto a las vías del tren. Necesita una respuesta para no enloquecer. ¿Qué ocurrió un verano negro en su ciudad natal, que la gente ni siquiera se atreve a mencionar?

Al alba se va a lavar a un estanque del lugar, y es en su reflejo donde encuentra toda la verdad. Ezequiel contempla el agua con un rictus de horror. En su rostro encuentra el rostro de la maldición. Llega al fondo de sus ojos, donde ya no hay luz. Puede ver su alma y continúa más al fondo aún. Toma conciencia del mal y su grito suena igual que el de un hombre roto que descubre dentro al animal.

Dicen que hizo algo, algo que nadie olvidó, pero él no consigue recordarloy su vida entera se redujo a maldicióncon los años y los años. Ezequiel comienza a huir, nadie lo va a extrañar. Huye en dirección al norte, le guía el olor a sal.

El Cantábrico se muestra en todo su esplendor. Se desnuda y lentamente avanza en dirección al sol. Y decide descansar bajo el manto gris del mar. Las olas lo mecen y duerme eternamente como un viejo zar.

Hizo algo que nunca nadie lo olvidó,pero él no lograba recordarlo y su vida entera se redujo a maldición.Y ahora espera el Juicio por los siglos de los siglos.

Ezequiel, descansa en paz en el fondo del mar.