jueves, 16 de julio de 2009

La soledad no te enseña a estar solo, sino a ser ÚNICO

Tú no puedes ayudarme, simplemente: no te necesito. No te odio es simplemente que siempre alejo aquello que me hace daño. No hay puñal, no hay dolor. Por eso nunca llamo a mi padre. Por eso nunca me despido, simplemente me voy.

No te odio. Tú te pareces a tanto a tantas cosas que quiero conocer pero que no puedo por el pequeño inconveniente de que aun no se han inventado, la madre naturaleza se toma su tiempo. Tú te pareces tanto a la sonrisa de mi madre, tienes esa calidez que me hacia caer en un profundo sueño, y a la vez ese estallido de felicidad me arrinconaba a vivir de forma irremediable. Pero me alegro que no la conozcas y así mantener tu atención, por lo menos mientras termino estas líneas. Si nos encontrarnos una vez, y dos. No dudes que ya nos encontraremos, a fuerza o a nostalgia. Ya el tiempo decidirá. Nada esta dicho y es por todas esas cosas bellas que solo la naturaleza y Dios pueden crear que sé que eres TU pero no ahora, allá en el futuro. Hoy es tiempo de quitar la maleza y de aclarar "todo". Gracias por entender.