viernes, 27 de julio de 2007

eS TODO

Nunca divisé algo más fortuito que la soledad. El ermitaño que todo lo mueve, que nada recibe, que nada da. En mi suelo fracaso, porque no consigo amarme hasta que la muerte me separe. No voy a odiarme, así que puedes retirarte. De ahí, mi nombre; de ti, mi limbo.Un interminable buscar en donde tú no estás.
¿Te sientes bonita, Cereza? Talentosa, diva y diosa. El fulgor de unos ojos que te idolatran desde la oscuridad, las voces arrancadas de unas almas que te atosigan y te extrañan, cómo renunciar a eso… cómo renunciar a ti. Me hace mella todo lo que has tocado alguna vez, mi cuerpo, mi sangre, mi cerebro. Mis hijos que ya no serán tuyos, y aunque lo fuesen, no lo serían, porque tú nunca estarás. Así es la condena, me eleva en grietas y me arroja en muerte, dos, cuatro, diez veces. A la par.
Y tú diciendo que no te ocurre nada...Y yo repitiéndome: me tengo que ir, me tengo que ir, me tengo que ir. Pero la marcha no es buena, porque me dueles. Me incitas a pensar en una derrota. Y tú replicando, mintiendo, gritando que no me extrañarás. Sin entender, sin pronosticar. Para mi lo peor de la inspiración esta noche es que yo sí lo haré. Te extrañaré, hasta que la muerte nos separe, lo único que me queda es la conciencia tranquila: a mi modo te he dado todo lo que soy, pero es todo lo que te voy a dar.