sábado, 25 de agosto de 2007
dEJAR DE HABLAR:::..
Ayer me llamó en la noche y mi mundo, mis ideas y mis conjuros colapsaron, se me rompió el libreto y quedé rebobinado ceros.Llamó y dijo que no podía dormir, que por alguna razón le dolían los párpados cuando cerraba los ojos y que quería conversar de algo más que no sea verdad. Yo imaginándola vestida con un jean, una polera y una bincha, dije que sí, que se quede al otro lado del auricular, que me daba igual, era tarde, la 1 y pico y ella acaba de llegar, de donde, no pregunte. Sólo llego sin hambre, sin ganas de ver tele, sólo tirarse en la cama y dormir sin taparse, sin desvestirse, dormir así, hecha un trapo, un asco, que Lílian se despierte a las 3 para ir al baño y le quite la correa, las skechers, que le desate el bra y le diga que está cansada de la misma rutina y luego sólo dormir, sólo cerrar los ojos, porque a veces necesita atención, cariño y muchos cuidados. A veces pienso que es muy frágil, demasiado. Y mis etiquetas de Manéjese con cuidado las he perdido. Y ayer cuando llamó estaba pensando también en llamar yo, pero no se me ocurría una excusa que no suene cojuda, y de pronto el celular. Pensé que quizá no estaba tan mal.Hablamos mucho, quizá demasiado. Nunca tanto desde que nos conocimos y me contó todo aquello que nunca quiere contar, dijo demasiadas cosas y yo callé muchas más. Así hasta que dieron las 3 y sus minutos no acababan, mis ideas se aglomeraban y a veces nuestros silencios se quedaban vacíos de sentimientos. Y me pregunté, si eso era amor, por qué tanto desgano, tanta pereza de sostener el teléfono con la mano, por qué tantas frases lanzadas para distraernos y tanto esfuerzo por salir corriendo, colgar, quitarme los zapatos, meterme en la cama y soñar. Simplemente dejar de hablar. Es obvio que esto está mal, para variar…
