Mi disco, ese que vino escondido sin que nadie lo sospeche, tocó mil canciones conocidas la primera noche que pasé contigo. ¿Lo recuerdas? Cuando te confesé que me gusta como mierda Nosotrash y tú moriste con su versión soft de tres tristes tigres junto con Nacho Vegas. Si hasta quisiste quedarte con mi polo y solo para poder cantar "Polilla", quien diría que años después esa tal vez vaya a ser nuestra canción. Esa noche que en tu mochila habías metido el mundo entero para que no nos falte nada y yo había llegado con los brazos abiertos porque lo mejor siempre sucede después de un abrazo y un beso. Te dije todas esas cosas que ya sabías pero que ahora sí creías, te conté eso que no le cuento al mundo entero pero que te escribo a ti mucho más seguido de lo hubieras querido desde el principio. Y esta mañana me quedé contigo todo el camino, las 78 cuadras del viaje más alucinante de mi vida, las 78 cuadras más completas y verdaderas de esta historia tejida con letras perdidas. Todos mis buenos recuerdos se formaron esta -la mejor- mañana que terminó, de está tarde que ahora empieza y de esto que recién comienza. Te dije que ese disco sonando tanto te lo llevarías porque a ti te había encantado, a pesar de tener tantas melodías conocidas, tantas frases que ya habíamos usado o interpretado en otras ocasiones que ahora son sólo pasado. Y sin embargo, y sin embargo... ¿Te acuerdas? El disco no te lo llevaste, me lo traje yo, lo guardé yo, lo volví a esconder yo. Y te digo, ahora te digo... ¿qué estás esperando para venir a buscarlo? El disco y todos los recuerdos quiero compartirlos
para siempre contigo.
Ven,
estoy esperando
en “la del pueblo”.
Ven...
